Carola Ramon-Berjano (*)
El 2010 es un año de festejos. A nivel nacional se celebra el bicentenario. A nivel internacional coincide con dos de los tres grandes eventos mundiales – el Mundial de Futbol (que se celebra cada cuatro años desde 1930, esta vez con sede en Sudáfrica) y la Expo Mundial (que se organiza desde el siglo dieciocho, este año con sede en Shanghai). Sin duda el bicentenario será celebrado a nivel nacional, como se ha encargado de anticipar el gobierno durante los últimos tiempos. En cuanto a los otros dos eventos internacionales, el interés por los mismos dentro del país no podría ser más disímil. Por un lado, el futbol. Desde la clasificación o no clasificación al mundial, el plantel y su técnico han generado y seguirán generando la atención esperada, entendible y correspondiente a semejante evento. Sin embargo, lo que no se entiende, es el desinterés –gubernamental y por parte de los medios – del otro gran evento internacional del 2010, la Expo Mundial en Shanghai.
Las exposiciones mundiales han sido tradicionalmente asociadas a innovación, desarrollo y progreso. Son organizadas por el Comité Internacional de Exposiciones y tienen una duración de seis meses. La primera tuvo lugar en Londres, Inglaterra en 1851. En ellas, no solo grandes inventos han sido presentados al mundo sino también destacadas obras arquitectónicas han sido inauguradas, la más famosa fue la inauguración de la torre Eiffel en la Expo Mundial de París en 1889. Cabe mencionar otro dato importante de aquella Expo en París, cuando el 25 de Mayo de 1889 se inauguró el pabellón de Argentina, totalmente desmontable y construido en hierro y vidrio, de más de 1.500 toneladas y con una superficie de 1.600 metros cuadrados, para mostrarle al mundo el desarrollo y progreso alcanzado por el país por aquella época. Por ese pabellón, la Argentina recibió el primer premio y luego de la finalización de la Expo, fue desmontado, transportado a Buenos Aires e instalado en la parte superior de la actual plaza San Martín. Tras los festejos del centenario de 1910, el pabellón fue ocupado por el Museo de Bellas Artes hasta que en 1932 se decidió desmantelarlo para, finalmente, ser vendido como chatarra.
Volviendo a la Exposición de Shanghai 2010, es de particular importancia dentro de la historia de las exposiciones mundiales ya que se trata de la primera en tener como sede un país en vías de desarrollo. Bajo el lema “Mejor ciudad, mejor vida”, se estima que durante la Expo Shanghai- entre mayo y septiembre del 2010 – unas 70 millones de personas la visitarán en persona (y varios millones más seguirán la Expo a través de los medios internacionales). Más de 175 países del mundo participarán, muchos de ellos con pabellones espectaculares. Para China esta Expo significa – seguido del éxito de los juegos olímpicos en Beijing hace dos años – una demostración a nivel internacional del desarrollo y potencial del país y por tanto no han dejado nada librado al azar en la organización de la misma. China es hoy día un país en expansión –hacia dentro y hacia afuera. Segunda potencia mundial – este año reemplazó a Alemania en este puesto – se estima que desplazará a la economía estadounidense del número uno en los próximos años. Asimismo, todavía es un país en desarrollo. Como tal, China no solo es más afín sino que además entiende la problemática de países como los de América Latina. Un país con una población de 1.300 millones que a pesar de tener importantes asimetrías internas tiene una tasa de crecimiento anual del 8%. Un país que por primera vez en mucho tiempo está mirando hacia afuera, estableciendo lazos diplomáticos, comerciales, y buscando oportunidades de inversión.
En repetidas ocasiones China ha demostrado interés en los países de Latinoamérica, sobre todo en Argentina y el resto del Cono Sur. Sin embargo, pareciera que la Argentina se empeñara en perder esta oportunidad de oro. Una serie de gaffes por parte del gobierno nacional hacen peligrar las relaciones diplomáticas y oportunidades de inversión de China en Argentina. La cancelación de la visita presidencial prácticamente a último momento es tal vez el ejemplo más comentado, un error diplomático internacional que además denota una falta de comprensión e interés total sobre la cultura china. Pero un ejemplo menos comentado y tal vez más representativo de una oportunidad perdida sea la falta de interés de la Argentina en la Expo Shanghai 2010. No es el caso de nuestros vecinos, Brasil y Chile, así como también México y Venezuela que tendrán pabellones propios dentro de la Expo. Uruguay, a pesar de no tener un pabellón propio, tendrá un stand dentro del pabellón Latinoamericano e instalara un restaurante para promocionar la carne de procedencia uruguaya durante los seis meses de la Expo. ¿Y la Argentina? La Argentina confirmó su participación tarde, tan tarde que no solo limitará su participación a un stand sino que además, en el año del bicentenario se ha quedado sin la fecha originalmente asignada – el 25 de mayo – para homenajear al país dentro de la Expo, fecha ahora reservada para Eritrea. Finalmente se decidió que nos quedaríamos con el 26 de Mayo, y que además sería compartido con Corea del Sur. Menuda diferencia respecto a nuestra participación en aquella Expo de Paris en 1889.
Por otra parte, cuando las oportunidades a nivel nacional escasean, es para resaltar cuando se da un ejemplo de innovación y emprendimiento para aprovechar oportunidades a nivel local. Durante la semana del 6 al 12 de septiembre, el Intendente de Rosario Ingeniero Lifschitz y su equipo presentarán en la Expo Shanghai el proyecto “Construcción y gestión de espacio público en la ribera del río en la ciudad de Rosario”, proyecto de regeneración urbano llevado a cabo en una área de 17 kilómetros a lo largo de la ribera del río Paraná. Cabe destacar que Rosario es la única ciudad de la Argentina que expondrá en esta área (y junto a San Pablo y Porto Alegre, serán las únicas ciudades participantes de Latinoamérica).
El ejemplo de Rosario es de gran importancia para el resto del país. Dado el poco interés demostrado por parte del gobierno nacional en fomentar una apertura hacia China y en la creación de lazos comerciales y diplomáticos; queda entonces en manos de las provincias, ciudades y grupos empresarios el tomar la iniciativa y no dejar pasar por alto oportunidades de este tipo.
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