Carlos Soukiassian y Ezequiel Raimondo (*)
A fines de octubre se realizará en Florianópolis, Estado de Santa Catarina, Brasil, un importante evento que reunirá a cientos de intendentes, concejales y gobernadores de estados y provincias latinoamericanas. Aprovechar este tipo de acontecimientos es, a todas luces, una inversión para la gobernabilidad ya que permiten mejorar la gestión mediante la aplicación de experiencias probadamente exitosas.
La globalización es un proceso prácticamente conocido por todos en la actualidad. Sin embargo, junto a ella se ha ido desarrollando de manera fascinante una tendencia que, si bien no ha pasado del todo inadvertida, es ampliamente subestimada por la mayoría: nos referimos a la creciente presencia internacional de entidades sub-nacionales tales como provincias, estados federados, comunidades autónomas y gobiernos locales. En efecto, la actividad internacional de esas entidades ha ido adquiriendo importancia desde la década del noventa y su alcance e intensidad ha aumentado vertiginosamente durante los últimos años.
A diferencia de la política exterior de los estados, la acción internacional de las provincias, estados, regiones y ciudades no busca representar el interés nacional ni mantener una agenda completa. Dicha acción exterior tiende a desplegar sus propias actividades dentro de un mundo dominado por gobiernos nacionales y organismos transnacionales. Este tipo de actividad internacional, que se desarrolla dentro de los intersticios del sistema tradicional de relaciones internacionales, ha sido denominada “paradiplomacia”.
La actividad internacional de las provincias, regiones y ciudades puede asumir diversas formas: abrir y mantener una representación en el extranjero, llevar adelante misiones políticas, comerciales y culturales; firmar entendimientos, acuerdos o incluso tratados de cooperación; encarar relaciones bilaterales con estados y/o otras entidades sub-estatales, y participar en redes u organizaciones regionales e internacionales.
Al ritmo de este creciente involucramiento internacional de las entidades sub-nacionales se han ido creando diversas redes que las agrupan.
Mercociudades, por ejemplo, se ha ido constituyendo en la principal red de municipios del MERCOSUR y en un referente destacado en los procesos de integración. Esta red, fundada en 1995 por iniciativa de los principales Alcaldes, Intendentes y Prefeitos de la región, tiene como objetivo favorecer la participación de los municipios en el proceso de integración regional, promover la creación de un ámbito institucional para las ciudades en el seno del MERCOSUR y desarrollar el intercambio y la cooperación horizontal entre las municipalidades de la región. Actualmente cuenta con 138 ciudades asociadas de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia, donde viven más de 72 millones de personas.
Con su mirada estratégica puesta sobre América Latina, la Unión Europea creó el programa Urb-Al. Este programa apoya el desarrollo de redes de cooperación descentralizada entre colectividades locales sobre temas y problemas concretos de desarrollo local urbano. Urb-Al desempeña un papel preponderante en el refuerzo de las relaciones entre los 25 miembros de la Unión Europea y los 18 países de América Latina favoreciendo el intercambio directo de experiencias entre concejales y técnicos de los dos continentes. En los últimos 10 años el programa organizó cerca de 40 reuniones internacionales, que reunieron en total a más de 10.000 personas dejando “instaladas” 13 redes temáticas que coordinan acciones con asociaciones, ONGs, sindicatos, colectividades, universidades y empresas.
Más recientemente, y en el marco de nuestra región, la Organización Latinoamericana de Gobiernos Intermedios (OLAGI) fue creada con la misión de promover la integración latinoamericana desde el ámbito sub-nacional, fomentando la cooperación, la comunicación y la solidaridad. En tal sentido, la institución se ha ido convirtiendo en un foro relevante orientado a potenciar de manera articulada las buenas prácticas de gobierno que, de forma individual, vienen desarrollando diversos municipios y gobiernos de provincia.
Quienes dirigen la OLAGI están plenamente convencidos de que “en la cooperación está la fuerza” y que mediante su impulso generoso es posible acelerar los procesos de superación de los gobiernos sub-nacionales para mejorar no sólo su calidad de gestión sino, fundamentalmente, la condición de vida de su población.
Entre el 27 y 28 de octubre próximo se celebrará en Florianópolis, Brasil, la Segunda Cumbre Latinoamericana de Gobernadores, Intendentes y Prefectos. La primera tuvo lugar en Guayaquil, Ecuador, en diciembre de 2004. Estas reuniones resultan ideales para promover la transferencia de conocimientos entre los denominados “gobiernos intermedios”, favoreciendo la creación estable de alianzas estratégicas. ¿Por qué no solicitar cooperación técnica a aquellos gobiernos que hayan demostrado probada experticia para resolver problemas que determinados municipios argentinos arrastran crónicamente? ¿Por qué no brindar desde nuestros gobiernos sub-nacionales toda la apoyatura profesional que, en similares jurisdicciones extranjeras, sería bienvenida para ayudar a atender problemas que aquí ya fueron controlados o están en vías de superación?
Acceso y evolución en tecnologías de información y comunicación; búsqueda de mejoras tecnológicas y apertura de nuevos mercados; programas de ayuda social y sanitaria; capacitación para mejorar el servicio policial o penitenciario; proyectos de promoción y creación de infraestructura turística; sistemas modernos para el tratamiento de residuos o potabilización de agua, son algunas de la cuestiones que pueden ser resueltas desde la cooperación internacional.
El mundo propone hoy un sinfín de oportunidades. En la Argentina de hoy no todas las provincias y sólo unos pocos municipios lo han advertido. Se cuentan con los dedos de la mano los gobiernos que tratan la cuestión con la rigurosidad y la dedicación que corresponde. Aunque al principio la cooperación internacional signifique un esfuerzo “extra”, tener que viajar y dedicarle tiempo, los gobiernos que vayan quedando al margen no tardarán en apreciar cómo se incrementarán las diferencias ¬–traducidas en ventajas concretas– con respecto a aquellos que participan fluidamente de estas redes.
(*) Directores de Pontis Consultora – info@pontisweb.com
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